Los niños son activos por naturaleza y, durante el juego o el deporte, los golpes dentales pueden ocurrir. Para padres y madres, enfrentarse a un accidente dental suele generar preocupación, pero saber cómo actuar puede marcar la diferencia en la salud bucodental de tu hijo.
¿Qué hacer ante los golpes dentales?
Lo primero siempre es mantener la calma y revisar cuidadosamente la boca del niño. Si hay sangrado, presionar suavemente con una gasa limpia. Observar si algún diente se ha movido, roto o cambiado de posición y color. Comprobar también si hay heridas en labios o encías.
Si el diente es definitivo y se ha salido por completo, intentar recogerlo sin tocar la raíz, lavarlo con suero o agua (sin frotar mucho) y conservarlo en leche o suero fisiológico mientras se acude urgentemente al dentista. En el caso de los dientes de leche, es importante no intentar recolocarlos, ya que se podría dañar el diente definitivo que está formándose.
Por último, aplicar frío en la zona externa para reducir posible inflamación y evitar que el niño muerda alimentos duros.
¿Cuándo es necesario acudir al dentista?
Debes acudir al dentista, o en este caso odontopediatra, siempre que haya un golpe en los dientes. Incluso si aparentemente no hay daño, pues algunos problemas, como lesiones en la raíz o en el nervio, pueden no ser visibles de inmediato y aparecer días o semanas después.
Es especialmente urgente acudir si el diente está desplazado, roto, oscurecido, si el niño siente dolor persistente o si hay infalamación. Un diagnóstico temprano permite evitar complicaciones y preservar la salud dental de tu pequeño a largo plazo.
Ante cualquier golpe en los dientes, la observación y la rapidez son claves. Actuar correctamente y acudir a revisión cuando sea necesario ayuda a prevenir futuras complicaciones. Asegurando así un desarrollo dental adecuado a lo largo del tiempo.